Pelayas 500 gr.

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SKU: 310-Exclusivo Categoría:
🐟 FICHA NUTRICIONAL: PELAYAS FRESCAS

*Valores aproximados por cada 100g de porción comestible

Nutriente Cantidad Beneficio para la Salud
Calorías 82 kcal Pescado blanco magro por excelencia; ultra ligero e ideal para digestiones impecables.
Proteínas 16.5 g ¡Estrella del show! Proteínas limpias de alta calidad, magníficas para tonificar y cuidar los músculos.
Grasas Totales 1.1 g Contenido graso bajísimo, lo que lo convierte en un aliado perfecto para menús saludables.
Potasio 290 mg Ayuda a mantener un correcto equilibrio de líquidos y favorece el buen tono muscular.
Fósforo 190 mg Mineral esencial que trabaja en equipo con el calcio para mantener tus huesos fuertes.
Yodo 50 µg Aporte estupendo para el correcto funcionamiento de las hormonas tiroideas y el metabolismo.
Vitamina B3 y B9 3.2 mg Contribuye a reducir el cansancio y apoya el buen estado del sistema inmunitario.
🍳 CONSEJOS DE NUESTRA PESCADERÍA PARA LA COCINA
  • Cómo Reconocerla: La pelaya es un pescado plano (con los dos ojos en el mismo lado del cuerpo). A diferencia del lenguado (que es más alargado y liso), la pelaya es más redondeada y su piel superior está cubierta de pequeñas escamas rugosas y pelillos finos (de ahí el nombre de peluda). Su carne es tierna, muy blanda y con un sabor yodado muy limpio.

  • Técnicas de Cocinado (Fuego rápido y directo): Al ser un pescado plano y fino, se cocina en un abrir y cerrar de ojos. El exceso de tiempo al fuego es su único enemigo, ya que secaría su delicada carne.

    • Frita (El clásico andaluz): Es, sin duda, la forma más popular y deliciosa de prepararla. Limpia bien las pelayas, sécalas a conciencia con papel de cocina, sálalas ligeramente y pásalas por harina de fritura (retirando el exceso). Fríelas en abundante aceite de oliva muy caliente durante apenas 1.5 o 2 minutos por cada lado hasta que la superficie quede dorada y crujiente. El interior quedará increíblemente jugoso.

    • A la Plancha con Mimo: Si prefieres una opción sin harinas, pídenos que le quitemos la piel rugosa. Pásala por una plancha bien caliente con unas gotas de aceite de oliva durante 2 minutos por el lado más grueso y 1 minuto por el otro. Queda espectacular con un chorrito de limón al final.

  • Fácil de comer: Es un pescado magnífico para los niños o para quienes no quieren complicaciones con las espinas. Una vez cocinada, basta con pasar el cuchillo por los bordes para retirar las espinas laterales pequeñas; los lomos saldrán limpios y enteros tirando suavemente hacia fuera desde la espina central.

¡Consejo del pescadero!: Si las vas a hacer fritas en casa, pídenos que les quitemos la cabeza y las tripas pero que les dejemos la piel. La piel de la pelaya, al pasar por la harina y el aceite caliente, se vuelve una costra finísima y crujiente que se come de maravilla y protege la delicada humedad de la carne interior. ¡Te van a volar del plato!