*Valores aproximados por cada 100g de porción comestible (sin concha)
| Nutriente | Cantidad | Beneficio para la Salud |
| Calorías | 85 kcal | Excelente opción ligera, saciante y con un aporte graso bajísimo. |
| Proteínas | 15.8 g | Proteínas de gran calidad con todos los aminoácidos necesarios para cuidar los músculos. |
| Grasas Totales | 1.1 g | Contenido graso mínimo, con un perfil saludable ideal para dietas equilibradas. |
| Hierro | 10.1 mg | ¡Estrella del show! Una cantidad espectacular que ayuda a combatir el cansancio y la anemia. |
| Fósforo | 220 mg | Contribuye eficazmente a mantener los huesos y los dientes fuertes. |
| Yodo | 94 µg | Mineral esencial para regular el metabolismo a través del buen funcionamiento de la tiroides. |
| Vitamina B12 | 11 µg | Excelente para el cerebro, el sistema nervioso y para mantener la energía del día a día. |
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La Carne del Atlántico y Mediterráneo: La navaja es un bivalvo que vive enterrado profundamente en la arena de las playas y fondos planos. Su carne se divide en dos texturas muy agradecidas: una parte más blanca y tersa (el pie, que es puro músculo) y una zona central más blanda y sabrosa.
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Técnicas de Cocinado (A la plancha, su hábitat natural): La navaja no necesita guisos complejos; su propio jugo es un manjar. El exceso de cocción es su peor enemigo, ya que endurece el músculo y lo vuelve gomoso.
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El Sellado Perfecto: Calienta una plancha o sartén amplia a fuego muy vivo con unas gotas de aceite de oliva. Coloca las navajuelas boca abajo (con la carne tocando el hierro). En cuanto se abran (apenas 1.5 o 2 minutos), dales la vuelta sobre su concha, añade un aliño de ajo, perejil y unas gotas de limón o vino blanco, déjalas 30 segundos más para que se impregnen y retíralas inmediatamente.
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El Ritual de la Arena (Imprescindible): Al vivir enterradas en la arena, es completamente normal que guarden restos en su interior. Disfrutar de una navaja y morder arena arruina la experiencia por completo.
¡Consejo del pescadero!: Para limpiarlas a la perfección, colócalas de pie (verticales con la parte abierta hacia abajo) dentro de un bote, jarra o vaso alto. Llénalo con agua fría y un buen puñado de sal gorda, y déjalas en la nevera durante unas 2 horas antes de cocinarlas. Al estar verticales, las navajas "beberán" el agua con sal, se relajarán y expulsarán toda la arenilla hacia el fondo del vaso sin volver a tragársela. ¡Listas y perfectas para la plancha!
